Fisioterapia

De que trata esta carrera o profesión

Los fisioterapistas o fisioterapeutas trabajan con pacientes que presentan cuadros de discapacidad física debido a limitaciones en el uso de su cuerpo ocasionado por una lesión o por una enfermedad. Su función consiste en procurar restablecer la salud aplicando tratamientos físicos como la hidroterapia, masajes, ejercicios, calor, etc. Por medio de los cuales promueven la recuperación de su flexibilidad, de su fortaleza y elevar el espíritu de sus pacientes. Sus metas son las de disminuir o eliminar el dolor del paciente, de aumentar su capacidad de movimiento y de devolverles su sentido de autodeterminación y autoestima, es decir, de volverse a hacer cargo de su propia vida. Este sentido de caridad de querer contribuir a mejorar la calidad del estilo de vida de las personas es muy importante para todos los que deseen ingresar en ésta carrera. La fisioterápica es una ocupación en extremo exigente, tanto emocional como físicamente; la mejoría o recuperación de un paciente se mide en extremadamente pequeños avances. No obstante, aquellos que encuentran esto gratificante se muestran muy satisfechos por haber escogido ésta ocupación.

Un fisioterapista trabaja ya sea en un hospital o en una clínica particular, atendiendo a unos diez pacientes diarios, aproximadamente. Hay determinados fisioterapistas que ejercen ciertas especialidades que requieren de permisos o certificaciones adicionales, como la fisioterápica, por ejemplo aplicada en: gerontología, en deportes, en la mujer, en pediatría, en ortopedia, en neurología, o en enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple o la parálisis cerebral. La mayoría son, no obstante, fisioterapistas generales que deben tener la capacidad de evaluar la condición de un paciente y de planificarle un programa de rehabilitación razonable. A menudo, los fisioterapistas ven a pacientes que les son remitidos con lesiones traumáticas ocasionadas por choques de vehículos, accidentes deportivos u otro tipo de accidentes. En estos casos los fisioterapistas trabajan estrechamente con los doctores para determinar el tiempo de recuperación esperado para cada paciente. Un fisioterapista debe de ser sensible y tener en cuenta no solo las limitaciones físicas de sus pacientes sino también sus estados y limitaciones emocionales. Tienen que tener la aptitud de motivar a sus pacientes a que practiquen sus ejercicios, aunque duelan, recordándoles con hábil tacto sobre sus limitaciones. Finalmente, la parte más difícil pero clave: la paciencia. Deben tener gran paciencia con sus pacientes y ser siempre amables y atentos, aunque firmes en sus exigencias para que sus tratamientos sean aceptados y seguidos con precisión, para el bienestar y recuperación a corto, mediano o largo plazo, según sea el caso.

La tensión emocional de trabajar con personas que están frustradas por su discapacidad puede cobrar su precio, principalmente cuando el cuerpo de un paciente no responde al tratamiento y se culpa al fisioterapista por esa situación. La identificación emocional con sus clientes es inevitable, sobre todo después de estar trabajando durante meses y hasta años en una estrecha relación; ser el blanco del enfado y aún de la ira de muchas personas, parientes o amigos del paciente, que igualmente se sienten frustradas, puede ser agotador.

Pocos fisioterapistas abandonan la carrera, -un diez por ciento, aproximadamente- pero de ese porcentaje, la mitad aduce como factor responsable, a su estado de depresión. La práctica de la profesión exige que los fisioterapistas gocen de buena salud y estar en óptimas condiciones físicas ya que la mayoría del tiempo la pasan de pié, usando sus músculos, agachándose, inclinándose y después de un largo día de trabajo, a veces tienen que soportar, incluso, pasar malas y angustiosas noches, lo cual es muy común. Finalmente, tienen también un trabajo de escritorio -tedioso para algunos- en el que deben escribir los reportes de cada caso atendido y archivarlos en el expediente correspondiente. Este aspecto de su trabajo se espera que incremente y que sea más preciso, en vista que las compañías de seguros han puesto su atención sobre la cobertura de la terapia de rehabilitación por cortaduras.

Los fisioterapistas que abandonan la carrera a menudo continúan en áreas o especializaciones relacionadas, como la terapia del hable, la terapia ocupacional, la podiatría y quiropodia -tratar y curar las afecciones de los pies y de las manos-, la audiología y a ejercitar la flexibilidad y la fuerza. Muy pocos se inscriben en las universidades para seguir la carrera de médicos.

Qué perfil deben tener estos estudiantes

Para iniciar los estudios de fisioterapia se necesita ser bachiller. El título no tiene un nivel académico profesional, aunque si el fisioterapista sigue estudiando, puede alcanzar el grado académico profesional de maestría y aún el de Ph.D. en fisioterapia. Su currículo comprende estudios en biología, biomecánica, cálculo y estadística, química, nutrición, crecimiento y desarrollo humano, física y psicología. Además, se les exige trabajo de campo. La carrera ofrece flexibilidad, así, muchos trabajan medio tiempo como fisioterapista, mientras terminan sus estudios de maestría o de alguna otra carrera, o bien, se dedican a la familia.

Qué perspectivas pueden tener estos profesionales

Después de toda guerra, queda un saldo de muchos miles de soldados con lesiones que requieren de una extensa rehabilitación física. Todo país que haya pasado por cualquier tipo de guerra o revolución interna, más o menos prolongada, necesitará de muchos fisioterapistas para la recuperación física de tantas personas que han quedado lisiadas. Por otro lado, las personas también necesitan de los fisioterapistas para su exitosa recuperación de cierto tipo de operaciones quirúrgicas, de los que han sufrido lesiones traumáticas, o de los que sufrieron el padecimiento de ciertas enfermedades y finalmente, por la creciente población de la tercera edad. Este hecho ya está plenamente reconocido por la gran mayoría de médicos y cirujanos que encuentran en los fisioterapistas a un aliado idóneo para la recuperación exitosa de sus pacientes. La única limitante potencial podría darse en aquellos países en que las compañías de seguros no reconocieran el pago de honorarios de los fisioterapistas. No obstante, actualmente el crecimiento de ésta profesión es evidente.

Las funciones que usualmente desempeñan

En los primeros años de la carrera, el fisioterapista trabaja principalmente como interno y como asistente en alguna clínica mientras completa sus estudios. Es el tiempo para aprender a conocer y a practicar técnicas y habilidades de cómo tratar a los clientes, la parte más difícil de la carrera, por cierto. En ésta etapa inicial, se reafirma la personalidad de los fisioterapistas exitosos que encuentran estimulante a ésta profesión: un amigo, un terapeuta y un disciplinado e inflexible sargento con sus pacientes. Más adelante ya se considera como experimentado a un fisioterapista. El trabajo y las responsabilidades se incrementan. En ésta etapa muchos fisioterapistas prueban trabajar tanto en hospitales como en clínicas privadas tanteando el puesto por el que se han de decidir en definitiva en un futuro cercano. El salario aumenta y muchos empiezan a observar los resultados excelentes de sus tratamientos a clientes, lo cual incrementa su satisfacción personal por la carrera. Ya adentrados en la profesión, los fisioterapistas siguen uno de dos caminos: muchos se dedican a la práctica privada de su profesión abriendo una clínica y contratando a otros fisioterapistas. Otros continúan con sus trabajos en los hospitales pero escalando hacia niveles más altos como ser supervisores de otros colegas y haciéndose cargo de casos complicados y difíciles. Otros prosiguen estudios universitarios para obtener especializaciones en aquellas áreas que más les atraen.